Construir el futuro

Estamos pasando por un momento complicado a nivel mundial con la presencia de este Covid-19 entre nosotros. Hace pocos meses ninguno podíamos barruntar o prever la gravedad de esta situación. Aun teniendo un buen sistema sanitario, ...

Construir el futuro

Estamos pasando por un momento complicado a nivel mundial con la presencia de este Covid-19 entre nosotros. Hace pocos meses ninguno podíamos barruntar o prever la gravedad de esta situación. Aun teniendo un buen sistema sanitario, como es el nuestro, hemos comprobado que ha sido insuficiente y que el dolor se ha hecho presente entre nosotros de manera seria. Muchas personas han muerto. No les hemos podido acompañar como hubiéramos deseado, etc. 

Durante todo este tiempo de pandemia se está hablado mucho del futuro que nos espera. Se nos ha advertido que va a haber muchos cambios en la sociedad, que vamos a comenzar un nuevo tiempo, que las cosas no van a ser como antes, etc. A mí no me gusta ser adivino y predecir lo que nos va a suceder. Es verdad que prever lo que nos puede suceder, por un lado nos ayuda a comportarnos de una determinada manera ante las circunstancias, buscando nuestra seguridad. Por otro lado, la vida, que es continuo cambio e incertidumbre, tiene su propia dinámica. Esta muchas veces desborda todas nuestras previsiones. Si algo experimentamos continuamente es que el futuro es incierto, aunque muchos de nuestros esfuerzos vayan encaminados a construir una seguridad desde la que vivir. Lo único que sabemos es que todo cambia.

Yo no sé si podemos hablar mucho de cómo va a ser nuestro mundo después del virus. Pero sí que podemos hablar de cómo queremos que sea. También nos han dicho que en este tiempo de confinamiento en nuestras casas vamos a aprender mucho, que vamos a salir fortalecidos a nivel personal y como sociedad. Está claro que todos podemos ser constructores de nuestro futuro y no simplemente personas que nos vamos adaptando a lo que nos sucede. 

En este deseo de construcción y de acertar en ella, he recurrido al mundo sapiencial que refleja la Biblia deteniéndome en un aspecto concreto: los sabios, que son quienes ponen por escrito la sabiduría de la vida recogida desde la propia experiencia, nos dicen que el cambio de nuestras actitudes económicas nos puede ayudar a mejorar. En este mundo nuestro en el que estamos obsesionados con el tener y cada vez más, concretamente el Eclesiástico o Jesús Ben Sira (Eclo 29,21-23) nos anima a vivir desde la parquedad. Nos aconseja que seamos capaces de conformarnos con lo que tenemos, una vez cubiertas las necesidades básicas. Nos recomienda que busquemos lo esencial.

Ante estos consejos he recordado un frase de José Mújica, expresidente de Uruguay, que desde su experiencia también nos dice: “aprendí que si no puedes ser feliz con pocas cosas no vas a ser feliz con muchas cosas”. 

Benjamín Echeverría
Ministro Provincial de Capuchinos de España

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