Ante la celebración de san Francisco

Esta carta sí que no estaba en mis planes, pero, como comenzaremos el nuevo trienio el día de San Francisco, tal como lo ha dispuesto el Ministro General, no quiero que llegue su fiesta sin enviaros unas sencillas palabras. No es que quiera inmiscuirme en el terreno del nuevo Consejo Provincial, pero la descarga del cargo me permite escribiros también a modo de agradecimiento a los hermanos. 

Ante la celebración de san Francisco

Equipo Provincial.
Provincia Madre del Buen Pastor. Capuchinos de España.

En la imagen, de izquierda a derecha:
2ºC. Hno. Francisco Luzón Garrido.
V.P.  Hno. Víctor Manuel Herrero de Miguel. 
M.P. Hno. Carlos Coca Cueto.
3ºC. Hno. Gerardo Solas García.
4ºC. Hno. Domingo Añó Cebolla. 



Queridos hermanos: Paz y Bien

Esta carta sí que no estaba en mis planes, pero, como comenzaremos el nuevo trienio el día de San Francisco, tal como lo ha dispuesto el Ministro General, no quiero que llegue su fiesta sin enviaros unas sencillas palabras. No es que quiera inmiscuirme en el terreno del nuevo Consejo Provincial, pero la descarga del cargo me permite escribiros también a modo de agradecimiento a los hermanos. 
 
Nos han anunciado distintos medios de comunicación que el Papa Francisco va a firmar en Asís, ante la tumba de San Francisco, una nueva encíclica titulada “Frattelli tutti”, que tratará sobre la fraternidad y la amistad social. Firmarla el sábado día tres de octubre, día del Tránsito de san Francisco, encierra todo un mensaje para nosotros, llevándonos a un mayor compromiso en nuestra vivencia y trabajo por la fraternidad. 

Leía estos días en algún lugar de internet que “en los momentos cruciales y dramáticos de la historia de Italia y del mundo, se elige Asís, pero antes de eso, se elige a San Francisco para indicar y retomar el camino, el sendero”. 
 
Al inicio de un nuevo trienio todos los hermanos estamos llamados a retomar el camino de la fraternidad. Es un tiempo de reconstrucción de la fraternidad provincial, pero no podemos mirarnos únicamente a nosotros mismos, sino que nuestra mirada ha de ir más allá de nuestros muros. A menudo recordamos, como escribió Celano (1C 18), que en aquellos tiempos en los que la Iglesia de Dios amenazaba ruina, Francisco recibió del Señor el encargo, no de edificar una nueva, sino de reparar la antigua, remozar la vieja. Para ello partió del único fundamento que se nos ha dado, que es Jesucristo. Por eso su adhesión a Jesucristo crucificado fue para “el pañero de Asís” el principio fundamental de su espiritualidad

Sabemos muy bien que, para Francisco, la fraternidad entre las personas procede de este Dios que es quien da los hermanos. Cada vez somos más conscientes de que el propio y exclusivo interés opone y divide y que un mundo cerrado en sí mismo produce división y desigualdad. La situación que vivimos actualmente en nuestro mundo nos lo manifiesta.  Vivimos en una época marcada por la migración, el cambio climático, la crisis económica, la pandemia… Reconocernos a nosotros mismos y a quienes nos encontramos como hermanos y hermanas, es una forma de reafirmar la dignidad de todo ser humano creado a imagen de Dios. Es también una manera de recordarnos que de las dificultades actuales nunca podremos salir solos, o enfrentándonos, sino juntos, pues antes y mucho más que individuos aislados y autosuficientes somos cuidadores y hermanos

 
En este tiempo marcado por la pandemia de la Covid-19 ha aparecido con fuerza una “nueva” palabra: “vulnerabilidad”. Así es como nos vemos en estos tiempos: vulnerables. Decir vulnerabilidad es decir interdependencia y relación. Presentar al ser humano como vulnerable es también reconocerlo como hermano. Lo cual nos lleva a acercarnos a él, a ser su prójimo, a responsabilizarnos de él. 

Seguramente que la fraternidad y la amistad social de las que nos va a hablar en Papa en su nueva encíclica, nos hacen caer en la cuenta y valorar todas esas cosas que nos unen, nos lleva a cuidar los afectos compartidos que están por encima de los lazos de sangre y nos lleva a fortalecer la convicción de que realmente somos hermanos. Como nos recordó el Papa al inicio del Documento sobre la fraternidad humana, “la fe lleva al creyente a ver en el otro a un hermano que debe sostener y amar. Por la fe en Dios, que ha creado el universo, las criaturas y todos los seres humanos —iguales por su misericordia—, el creyente está llamado a expresar esta fraternidad humana, protegiendo la creación y todo el universo y ayudando a todas las personas, especialmente las más necesitadas y pobres”. 

Aprovecho también esta oportunidad para agradeceros, como hermano, las experiencias vividas en estos años como Ministro Provincial. Lo hago compartiéndoos parte de un e-mail enviado por uno de vosotros: “… espero que los malos momentos, aunque siempre dejan huellas, no sean los que queden en tu corazón, sino el gozo de los buenos hermanos que siguen testimoniando con sus vidas la Caridad, que como repite tantas veces S. Francisco, que es Dios”.

Recibid mi saludo de hermano
Benjamín Echeverría

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