No es fácil abrazar la luz

Reflexión de Navidad 2020

Fidel Aizpurúa Donazar
[Reflexión]
No es fácil abrazar la luz

Cómo a las mariposas, la luz nos atrae poderosamente a los humanos. El brillo, el resplandor, lo refulgente nos abduce y nos emboba. Pero resulta que, en la vida humana, la luz va mezclada a las sombras de manera indefectible. Por eso, aun a riesgo de engaño, separamos las sombras de la luz para que ésta nos arrobe y nos alegre. Dejamos las sombras de lado aunque sepamos que, por hacerlo así, la grisura de lo oscuro no desaparece.

Pensamos que algo de eso pasa con la Navidad. La queremos fiesta de luz, la rodeamos de luces magníficas a nivel ciudadano (las ciudades importantes compiten por la iluminación), vamos a admirar el encendido de las luces en la ciudad, los escaparates intensifican la iluminación. Una Navidad sin luces sería una Navidad “muerta”. Hasta la misma liturgia la envolvemos en luz y no solamente se ilumina más el templo sino que en pleno presbiterio de coloca un árbol de Navidad con sus titilantes lucecillas. Da ambiente navideño. Sin luz, imposible.

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