Conoce a Gerardo Solas

Conoce a Gerardo Solas

¿Quién es Gerardo Solas?

Nací de madrugada, un 12 de octubre de 1957, y como me gusta decir, a la antigua usanza, porque nací en casa, mis padres, no se fiaban del hospital, porque entonces se oía por Logroño que allí cambiaban a los niños de padres (una manera de decir quizás que algunos niños desaparecían, o lo que hoy llamamos los niños robados).  Aquel Logroño no llegaba a 60 mil habitantes. Era una pequeña ciudad de provincia con muchas carencias. Pero he sido feliz. Lo que recuerdo del barrio, aparte de jugar horas y horas por la calle, es que la mayoría de las calles estaban sin asfaltar y que casi sin darte cuenta estabas fuera de la ciudad.

Mi abuelo me enseñó a leer y todo orgulloso me llevó a la escuela para empezar el curso en parvulitos. El maestro D. José, bueno donde los haya, no creía que podía leer y me hizo una prueba. La primera cartilla fue pan comido, así que cuando empecé a leer la segunda, ya me dio el visto bueno. En la escuela “patronato de valvanera” que la llevaban los capuchinos estuve hasta 4º de dónde salté al seminario de Alsasua. Mi vieja escuela, desvencijada, con la estufa de serrín, con los tinteros cayéndose una y otra vez por la mesa…Fueron unos años preciosos. En casa, en invierno al calor de la chapa y con la bota de agua caliente a la cama. Mis padres han trabajado mucho, porque los sueldos eran muy pequeños. Nunca nos ha faltado de nada. Y he crecido en un ambiente familiar bueno. 

¿Cómo conoces a los capuchinos?

Como ves los conozco desde niño. Nací en la misma casa que vivían los capuchinos. Ellos vivían en el primer piso entero y en el segundo derecha. Mis abuelos y mis padres en el tercero. Siempre guardo un hermoso recuerdo de aquellos años, y la convivencia con los capuchinos fue genial. No podíamos tener mejores vecinos. La parroquia donde fui bautizado, estaba en los bajos de la casa. También recibí la catequesis de preparación a la Primera Comunión.

El P. Moisés fue mi primer catequista (luego pasó a ser Luis Longás). Sus hábitos, sus barbas, su cordialidad…cautivaron a todo el barrio. Los niños salíamos a besarles el cordón y de paso siempre nos daban algún caramelo. Me gusta decir, que el barrio y los capuchinos crecieron juntos, por eso creo que en Logroño hay siempre un cariño especial hacia todos los frailes (y eso que hemos pasado unos cuantos).  A partir de Alsasua donde cursé hasta 4º de bachillerato, he seguido la formación marcada por la provincia capuchina, hasta concluir la teología. A lo largo de estos años he contado siempre con la ayuda y el acompañamiento de mis formadores. Gracias a ellos somos lo que somos. Una vez profeso solemne y ordenado sacerdote, fui destinado a nuestro seminario de Tudela, con chicos de 5º, 6º y COU., y al mismo tiempo daba clases de religión en el instituto público.

Fueron tres años intensos y que me hicieron espabilar. El contacto diario con los jóvenes te exige ponerte las pilas. Por entonces no tenía claro qué camino seguir. Es verdad que había marchado bien en los estudios y más de una vez que me habían insinuado que podía ir a estudiar.  Así que no me extrañó que al terminar aquel trienio en Tudela me mandaron a estudiar. Primero a Deusto donde terminé la licenciatura en Teología sistemática, y luego a Roma a estudiar Teología Moral. Sin terminar el doctorado me pidieron que me hiciera cargo del Postulantado, entonces en Pamplona y luego en Zaragoza (Valdefierro). En esta época empiezo a compaginar la formación y las tareas pastorales, sobre todo con los jóvenes. Hasta que acabo responsable de pastoral juvenil vocacional de la provincia. Fueron otros 12 años intensos, viajes, convivencias, jornadas de formación, redactamos un primer plan de pastoral juvenil para la provincia… Lo que puedo decir, es que cada vez estoy más a gusto en la pastoral, sobre todo, con los jóvenes. Después de pasar por la parroquia de Tudela, el nuevo trienio lo comienzo en Zaragoza, como párroco de san Francisco de Asís. Es la primera vez que soy párroco y definitivamente, llego a la conclusión que disfruto en la pastoral directa, en contacto con la gente, celebrando la fe con los grupos muy diferentes, en algunos colegios de la zona…..Siempre he dicho que quiero la pastoral parroquial urbana.

¿Qué actividad realizas en la actualidad y dónde?

En el 2005 llego a Logroño y me nombran párroco de la Parroquia Valvanera. Para siempre recordaré las palabras de mi buena madre: “ningún profeta es bien recibido en su tierra”. Aludiendo a su miedo de que igual las cosas no me iban bien. La verdad es que llegué con un poco de temor. Al fin y al cabo, nuestra parroquia de Valvanera, seguía una trayectoria muy bonita. Todos los equipos parroquiales, las fraternidades tan diversas que han vivido…siempre han tirado en la misma dirección. A mi me tocaba tirar de la estela que habían dejado Benjamín, Sierra, Iso, y antes otros muchos hermanos. Pero poco a poco fui conociendo a la gente, y con la ayuda de todos, frailes y especialmente los laicos…empezamos a consolidar un camino. Sosteniendo lo que funcionaba bien y tratando de mejorar, aquello que creíamos podíamos darle un empujón.

Después de estos 15 años, podemos decir que tenemos estructurado un proceso catequético que comienza en la primera Comunión (dos años de 7 a 9 años), después un Tiempo Libre ( tres años, de 10 a 12 años), un espacio para adolescentes que llamamos Alvernia (tres años de 13 a 15 años), la confirmación (dos años de 16 a 18 años), para terminar en Jufra (a partir de 18 años). En total son 700 personas, sin contar catequistas, monitores, animadores…los que movemos. Fundamentalmente partimos de saber acoger bien, de facilitar los horarios, de insistir en valores humanos, de presentar las cosas de Jesús donde la persona aprenda a caminar desde lo que va percibiendo como proyecto de vida…Procuramos estar, más o menos al día, de materiales, contenidos…pero sobre todo, intentamos dialogar por equipos y etapas para que juntos nos sintamos parte del proyecto. Y siempre salen cosas nuevas a intentar y a presentar, todo menos quedarnos esperando, como cantaba Sabina en la calle de la melancolía. Junto al proceso catequetético queda todo un espacio parroquial de grupos, y sobre todo, del cuidado de las celebraciones tanto dominicales, como las del perdón, como funerales y otras.


¿Qué opinas sobre las vocaciones hoy?

No es fácil aventurar alguna respuesta, porque este tema es complejo. Partiendo de la base de que por ejemplo, cuando hablamos de jóvenes, habría que decir mejor, como opinan muchos expertos, que hay que hablar de una constelación de jóvenes. Vivimos tiempos fuertes en muchos aspectos. Hay muchas ventanas abiertas en todos los campos: sociales, políticos, medios de comunicación, espirituales etc, que influyen de manera fundamental en la configuración de las personas. La verdad que a mi no me ha dado miedo no tener vocaciones, me cuestiona nada más. Me preocupa más el que como capuchinos nos vean alejados de las situaciones reales de vida que viven los jóvenes; o que nos vean con unos ‘troqueles’ de vida que ni preguntan ni responden a los intereses de los jóvenes. 

No se trata de justificar todo, sino de vivir con y en medio de ellos acompañando sus valores, sus modos de entender todo, sus relaciones… Creo que el modo franciscano de acoger la vida, de relacionarnos con las personas y con toda la creación, tiene y mucho que decir, y que se abrirá nuevos caminos, en un futuro no muy lejano. En este momento es muy importante vivir este hoy con todo coraje sin volver la cara a los cambios, a otros modos de pensar y vivir. Un profesor mío de moral en Roma nos decía no cerremos ninguna cuestión, vivamos abiertos a todo lo que pueda llegar.  Es posible que no tengamos vocaciones a la vida consagrada, pero si tenemos vocaciones de mucha gente comprometida desde su matrimonio para hacer posible los sueños de Jesús.

¿Qué te parecen las nuevas tecnologías como instrumento de evangelización y por qué?

Te confieso una cosa, hasta dos años no tenía whatsapp y no pasaba nada. Reconozco que es un medio increíble para lo que es: enviar y recibir mensajes. A lo concreto. Creo que son importantes, que hoy sin las nuevas tecnologías no ‘existes’ por decirlo de un modo gráfico, y que este es el mundo que predomina…Pero, sigo creyendo en el tú a tú; en la charla personal; en el compartir un bocata con el equipo de monitores y hablar de todo un poco; creo más en todo lo que tiene que ver con el diálogo y mirar bien a los ojos para ir caminando. Te pongo un ejemplo. En Logroño hemos puesto unas pantallas en la iglesia que posibilitan una buena participación de la gente en la eucaristía; todo esto está muy bien, pero si la eucaristía no está preparada de poco sirve la tecnología. Hoy la pastoral, la evangelización nos exige ser audaces en la liturgia, en el modo de comunicarnos, en la manera de celebrar y compartir la vida, de lo contrario, moriremos de éxito.

¿Qué harías tú para llegar más y mejor con catequesis a los hogares?

Si tuviera que decir en una palabra, después de la experiencia vivida en Logroño durante estos años, diría que la pastoral es acoger a la gente. Y no lo digo como algo manido. Acoger es escuchar, dialogar, facilitar, caminar juntos…sin miedo. No somos dueños de nada, menos de la iglesia, menos de los sacramentos.  Si ponemos a la persona en el centro todo se empieza a valorar de otro modo, y tu actuar será otro, seguro. Las personas respondemos mejor ante una propuesta que trata de entender el porqué de lo que busco o quiero, que cuando recibimos portazos y exigencias, en nombre del derecho o de la moral. Y al final el tú a tú hace posible que un espacio como nuestra parroquia llegue a los hogares.  Esto conlleva a veces críticas de algunos compañeros sacerdotes (muy afanados en marcar las líneas rojas), o de ciertos laicos que ven peligrar las raíces de la fe porque has cambiado alguna palabra en la eucaristía.


¿Describe 3 preguntas curiosas e interesantes que te hacen los niños?

Lo primero que quiero comentarte es el cariño con el que te saludan por la calle o cuando te ven, me parece genial. En la misa de familias los domingos en el momento de la paz, me encanta cuando salen de los bancos y se lanzan a darme un abrazo. Es un momento mágico. Por otra parte, si te digo que soy muy desmemoriado para estas cosas. Me doy cuenta de que cuando les pregunto por sus personajes favoritos o sus superhéroes…ya estoy un poco atascado y pongo cara de sorpresa.  Si que tratamos tanto en catequesis, que se llama de la Alegría (este nombre lo recuperamos de los años 70/80) como en la misa de familias, que entiendan el evangelio de la vida; los cuentos son para mi imprescindibles tanto para los niños como para los mayores (suelo terminar las homilías con un sencillo cuento, y a veces la gente se queda con el cuento, pues bendito sea Dios)

Un domingo, comenzábamos el tiempo de cuaresma y les pregunté si notaban algún cambio. Fueron diciendo cosas y uno de ellos me dijo: has cambiado de bufanda (se refería a la estola). Claro es que nuestro lenguaje de ambón, estola, casulla…No es el suyo..

Hace un par de años, celebrando una de las Primeras comuniones, poco antes de comulgar, les digo que adivinen lo que me gustaría hacer a mi en ese momento (se lo digo porque es el momento de la paz y no saben que van a poder bajar del altar a darle la paz a los papás). Total que van respondiendo, normalmente te dicen comer el pan de Jesús...Pero uno me suelta, me gustaría ir a dormir….Estaba agotado porque de lo nervioso que estaba de víspera había dormido poco.

Y por último… Cuéntanos alguna anécdota divertida que te haya ocurrido en este tiempo.

Tienes anécdotas de todo tipo, como es la vida, que viene mezclada. Sobre todo me impresionan las historias personales y familiares marcadas por la pérdida de un ser querido, o la entereza ante la enfermedad, o el cuidado ante los ancianos…Recuerdo una anciana de casi 100 años con una vitalidad increíble, pues estuvimos repasando el catecismo de Astete y con mucha sorna, iba haciendo sus comentarios insistiendo que aquello no le gustaba mucho.

Para acabar quiero terminar con una anécdota que nos ocurrió con nuestro querido P. Eusebio. El solía celebrar la misa de 10 de la mañana de los domingos, y tenía, feligreses que le apreciaban mucho. Una vez, en la homilía debió comentar que todos estábamos invitados a llevar el fuego del evangelio a la vida…Total, que me encuentro en la calle a Paco y me dice: oye, pero que nos ha dicho el P. Eusebio que tenemos que ser pirómanos…Bueno mi carcajada se oyó hasta el Espolón. Luego se lo conté al P. Eusebio y tuvimos las risas en la comida.

 

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