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01/09/2019 Madre Teresa de Calcuta

En este mes de septiembre, el día 5 la Iglesia recuerda y celebra a la Madre Teresa de Calcuta, Agnes Gonxha, Santa Teresa de Calcuta, la persona más admirada del siglo XX. Pocos santos “modernos”, canonizados en estos últimos años, han tenido tanta popularidad como la que alcanzó esta mujer libanesa en su vida.

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La Cruz y el Poncho

Visita con nosotros esta cultura de milenios, antigua como el sol, como los montes y los ríos.
"Yo sembraba los hijos, las palabras. Yo sembraba el maíz y la mandioca. Cantaba con la lengua de flautas y bailaba vestido de luna".
Visitarás el altiplano boliviano, conocerás sus gentes, religiosidad, y mucho, mucho más.

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Manuel Alfonso Vargas. Misionero Capuchino en Guinea Ecuatorial

En Guinea Ecuatorial tengo un encuentro con Manuel. Lleva muy poco tiempo en la misión de Mbini a la que llegó desde la Amazonía colombiana. Sí, antes de llegar a Mbini estaba en el Amazonas colombiano en la triple frontera de Colombia, Brasil y Perú. Allí estaba apoyando un macro proyecto que tiene la Iglesia católica que se llama la REPAM (Red Eclesial Panamazónica) que es la que ha gestado a lo largo de estos años el sínodo panamazónico que se va a celebrar en octubre en la ciudad de Roma. Es un sínodo con muchas expectativas porque va a generar muchos cambios en las iglesias locales de los 9 países que comparten el “pulmón del mundo”. Estuve en ese proceso de concienciación de lo que supone para la humanidad preservar ese espacio de vida.
 
La Iglesia católica reunió esas iniciativas con la REPAM, y es preciso recordar que ya desde hace siglos muchos misioneros europeos llegaron a esa zona y fueron ellos los primeros que apostaron por ese territorio primero para la evangelización y después para el cuidado de la creación. En este momento la Iglesia apunta a dos objetivos; la protección de las comunidades indígenas y la protección del medio ambiente. Esos son los objetivos fuertes que tenemos allí y sobre los que cada cual va colocando su granito de arena. 

¿En qué consistía tu trabajo en la REPAM? Mi papel era fundamentalmente de enlace de los capuchinos en esa apasionante iniciativa
Sensibilizar, compartir, ayudar en que ese proyecto se vaya dinamizando en el corredor pluvial selvático de la triple frontera; Brasil, Colombia y Perú. Se trata de procesos de diálogos, conciencia, de generar una nueva Iglesia en el sentido de proceder pastoralmente en algunos aspectos. No se trata de inventar nada nuevo, pero sí en cómo se proyecta pastoralmente y se revitaliza. Hay unas apuestas que ya están en el instrumento laboris del sínodo pan amazónico que van a evaluarse.

Manuel, sin duda hay una simbiosis entre el sínodo y la “ecología franciscana”.
Claro. Los franciscanos estamos y hemos estado durante varios siglos. San Francisco es el patrono de la ecología. En los nueve países de ese vasto territorio estamos revitalizando el carisma franciscano y seguro que el sínodo nos va a fortalecer y nos va a guiar con una nueva forma de estar. No buscamos ser los protagonistas pero sí deseamos ayudar e impulsar. 

¿Qué hace un capuchino colombiano que participó en el sínodo panamericano en Guinea Ecuatorial?
Sí... son las dinámicas propias de nuestra vida religiosa. La disponibilidad allí donde se nos necesite y cuando uno toma un empeño va con el mismo carisma a la amazonía que a Guinea. Cierto es, y no te puedo engañar, que duele separarse de esos procesos porque estuve muy entregado a esa causa, pero llega la obediencia y tenemos nuestras propias necesidades internas y exigencias. El amazonas no es el único escenario que los capuchinos de Colombia atendemos. Uno de esos lugares que necesita ahora nuestra presencia es Guinea.

Llevas poco en Mbini. ¿Qué vas a hacer?
Soy el párroco de esta bonita misión. Llevo tres meses y estoy aprendiendo esta cultura. Es otra forma de ver, otra concepción del mundo, una Iglesia con sus propios tintes y valores. Intento aprender y trato de responder. En este momento estoy solo y no es algo propio del carisma franciscano que siempre nos mueve en comunidad. Estoy a la espera de otros misioneros capuchinos para acompañarme. Me encuentro con una sorpresa que aquí hay bosque y selva propia y es considerable, la porción más grande tras la amazonía, el papa ha puesto sus ojos en la cuenca del Congo.

¿Qué te gustaría trasladar a nuestros lectores? 
Que vale la pena. Es profético estar aquí en un lugar diferente en el que nos enriquecemos mutuamente. Ellos a lo largo del tiempo han aprendido de nuestra cultura y han apreciado que seamos colombianos y que estemos aquí… primero fueron los capuchinos españoles, luego se hizo el relevo de los capuchinos colombianos. También, vale la pena todo enriquecimiento, hay dificultades en algunos aspectos, pero me han acogido muy  bien y sé que pronto llegarán otros frailes, tenemos mucho por hacer, hay que continuar. Antes estuvieron otros frailes capuchinos: brasileños, españoles, ecuatorianos y ellos siempre nos han transmitido que Guinea vale la pena, que son nuestros hermanos y que juntos podemos soñar y compartir para mirar al futuro con ilusión.

Pamplona -Padre Esteban Construida en los antiguos locales del Colegio de Teología en los años 1985-88, fue bendecida e inaugurada el 12 de octubre de 1988.
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Dale la Vuelta

En la película "Francesco" de Michele Soavi hay una escena simpática que se repite varias veces: Francisco y Clara, de niños, juegan en un prado de Asís. Y, de repente, el niño Francisco se pone boca abajo y le dice a la niña su gran descubrimiento: “Es el cielo el que aguanta la tierra”.

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El Hijo Pródigo

En San Lucas 15,11 se narra la parábola  que se ha fijado con el nombre del Hijo Pródigo. Podría llamarse con toda propiedad la Parábola del Padre Bueno. Cabe pensar que Jesús al proponer esta parábola está pensando ni más ni menos que en describir la actitud de Dios Padre.

Paremos mientes en torno a este Padre. Parece desconcertante desde el primer momento de la narración. Tiene dos hijos, el menor le dice sin rodeos:
-Padre, dame la parte de herencia que me corresponde,--  Y el padre sin más, sin regateos, sin pedir cuentas, sin dar ninguna instrucción les repartió la hacienda.

Pocos días después el más joven juntando todo lo suyo se marchó a lejanas tierras y allí disipó toda su fortuna “viviendo perdidamente”. Se resume aquí un periodo de tiempo que no conocemos y se dan unas situaciones invivibles. “Vino hambre por aquella región”, las vacas flacas, la crisis aguda. El mozo encuentra una salida: ponerse a trabajar can algún potentado de la región. El trabajo que encontró no fue ni grato ni rentable: guardar cerdos. Para un judío incluso denigrante.
Los cerdos tienen buen olfato para descubrir las bellotas maduras apenas caen de la encina. Antes que el joven, las comía los cerdos.

El mozo “empezó a sentir necesidad” El texto dice que volviendo en sí,-- quien vuelve es porque antes se ha ido, no de casa sino de si mismo, de su ser auténtico.
Aparece en él un pensamiento forzado por la necesidad y por el vacío existencial:

“Cuántos jornaleros en la casa de mi padre tienen pan en abundancia y yo aquí me muero hambre. Me levantaré, iré a mi padre”

Incluso piensa en el discurso que  le va ha de decir  cuando se encuentre con su padre, que no hará falta porque su padre lo dejará ni siquiera hablar. A partir de aquí sigue la figura y la actitud desconcertante del padre que le esperaba, que le ha salido al encuentro, que se ha  conmovido profundamente, que le abraza y se lo come a besos. Según nuestros esquemas mentales tal vez pensamos que hubiera sido más justo otro tipo de recibimiento:

– Desgraciado, ¡así vienes!  ¿no te di lo tuyo?, si lo has malgastado recupéralo con tu trabajo, holgazán, ¿ahora vuelves a mí?-- También estas  respuestas se podían  esperar: pero no se dan. Tal vez hubiera sido las nuestras. El proceder del padre no fu así.

– Pronto. TAJI, dijo el Padre. Y siguió e un aluvión de atenciones: calzado, vestido, anillo, alimento, fiesta hasta matar el ternero cebado para celebrar la fiesta. El ternero, sí, no había supermercado, no había congelador. Cabe destacar que el hijo derrochador acepta las atenciones del Padre.


No dice:-- Padre, que te estás pasando. Yo sólo quería  alimento y trabajo.
       
Conocemos también la actitud del hijo mayor.  No quiere ni tomar parte en la fiesta. Se lo come el resentimiento no sabemos si por dureza o por envida.
El hijo mayor representa  a la crema del pueblo judío, los escribas, fariseos y demás conocedores de la ley y oprimidos por infinidad de preceptos. El padre le puede apostrofar:
– Hijo, tú estás siempre con migo y todo lo mío es tuyo.--  Este hijo no ha sabido, no ha sido capaz de alegarse con el padre ni con sus bienes.

Hasta aquí el cuerpo del relato; pero a partir de esta situación se abre un campo inmenso a la reflexión. En el momento actual y en la Historia percibimos situaciones humanas que nos desconciertan. A título de ejemplo, la esclavitud  de los africanos, algunos procederes de los cristianos en las Cruzadas, el proceder de los nazis, el proceder actual del llamado Estado Islámico, El avión de los Alpes y largo etc... No es extraño oír una profunda queja:¿Por qué Dios permite eso?

El padre de la parábola ofrece un tipo de respuesta: Si este padre representa a Dios, Dios mismo deja en absoluta libertad a las personas. Haz lo que quieras.

Así de claro y así de duro. La orientación para el comportamiento humano tendrá que arrancar de la conciencia moral de la humanidad de la que no podemos prescindir jamás. En la Historia del pueblo de Israel está la voz constante de los profetas denunciando y anunciando el camino del bien. En el Nuevo Testamento está el testimonio de Jesucristo, El Enviado, que es modelo y norma para la Humanidad.
Lo lamentable es que de Jesús y  de su mensaje en gran parte hacemos caso omiso.

Según el proceder del Padre de la parábola, Dios deja obrar libremente al hombre.

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