El Belén de la Puerta del Sol: Una Visita Emocionante a Través de los Ojos de un Niño

El Belén de la Puerta del Sol: Una Visita Emocionante a Través de los Ojos de un Niño

 

Desde hoy, día 1 de diciembre, ya se puede visitar el tradicional Belén de la Puerta del Sol de Madrid. De niño, creo que esto no lo he comentado mucho, me gustaba montar el belén de mi clase. Eran 11 ó 12 años y se me pasaban las horas entre cables y escayola. En esos años, hace ya mucho, me escapaba a comprar materiales para el belén. Nada complicado. No había dinero pero sí mucha imaginación. Verás, mientras unos niños gastaban su paga en chuches, ¿recuerdas que en las pipas Facundo venía una bolita de anís?, a mí me gustaban más que las propias pipas pero prefería gastar, mejor dicho, invertir en cables. Un pequeño cable eléctrico costaba 1 peseta de entonces y yo tenía colección de ellos para hace mis pruebas de motores que movían aspas de molino y alguna que otra bombilla. Quizás sea momento de confesar que el del incendio de aquel año fui yo. Bueno, nada serio, al parecer el motor de aquel coche de escalextric era un poco defectuoso o yo le metí más pilas de la cuenta. Fue mi primer belén carbonizado, luego le cogí un poco de respeto.

Te cuento esto porque hoy visité el Belén de la Puerta del Sol y, en la fila, ya antes del "arco" de control de seguridad en la entrada, un niño miraba inquito todo lo que se movía y preguntaba a su madre por cada uno de los detalles del nacimiento. Hicimos el recorrido juntos y me animé a hacerle algunas preguntas a Pablo, así se llamaba el niño que recordó cosas de mí que tenía olvidadas. No sé si llamar a esto entrevista porque al final era el niño quien me preguntaba a mí, así que voy a escribir lo que pude retener de este momento tan entrañable.

-¿Cómo te llamas?
-Me llamo Luis, y ¿Tú?
-Yo me llamo Pablo, tengo 6 años.
-Pablo, y ... ¿no tenías que estar en tu colegio ahora?

-Hemos estado en el médico, tiene un poco de asma, -me aclaró su madre
-¿Te gustan los belenes Pablo?
-Sí, mucho, yo estoy montando el de mi casa y vengo aquí para aprender.
-Ah Pablo, seguro que vas a ser un gran belenista. Mira, aquí tenemos una primera escena, son los pastores, ¿Qué te parece?
-Está muy bonito. ...
Mientras miraba las figuras se le iluminaban los ojos. Era evidente que Pablo estaba metido de lleno en la escena.
-¿Qué piensas Pablo?
-Esos pastores vienen del campo cargados de leña. Fueron los protagonistas en una noche muy fría pero que tuvo mucho calor porque les llamaron para ver un milagro.

-¡Jopé con el niño! ... pensé y le pregunté.

-¿Qué milagro Pablo?
-El nacimiento de Jesús. 

-En ese momento quise dármelas un poco de listo, o al menos del adulto en la conversación, y le dije...
-Pero Pablo, aquí no hay ningún nacimiento, yo solo veo a unos pastores con leña.
-Me miró fijamente, como si le hubiera sacado del sueño y yo fuera un perfecto ignorante y me dijo.
-Algunos vais alrevés que los pastores. Ellos van al portal, tú no sabes el camino pero ven conmigo que yo te enseño.

-Insisto... ¡Jopé con el niño!

 

 

Continuando el recorrido, visitamos la escena del panadero. Para mí es uno de los oficios, representando la importancia del trabajo diario y la generosidad. Él sonríe, imaginando el aroma del pan recién hecho en aquella fría noche en Belén. Mientras observa al panadero, Pablo pregunta:

-"Mamá, ¿Por qué el panadero está aquí, en el Belén? ¿No debería estar en su panadería haciendo pan?"

Su madre, se agacha para quedar a su altura y le responde:

-"Verás, Pablo, el panadero es muy importante. Todos los días, se levanta antes de que salga el sol para amasar y hornear pan. Es su trabajo, y lo hace con amor y dedicación para que los demás puedan disfrutar de su pan fresco cada mañana."

El niño se quedó pensativo pero fueron solo 3 ó 4 segundos y respondió:

-"Es como cuando yo hago mis deberes. A veces no quiero hacerlos, pero sé que es importante para aprender y hacerlo bien en la escuela". "Exactamente", respondió su madre. "El panadero nos enseña que, al igual que el pan necesita tiempo y esfuerzo para hornearse, nosotros también debemos dedicar tiempo y esfuerzo a nuestras tareas, incluso cuando son difíciles o no nos apetecen. Es la forma de crecer y lograr nuestras metas, igual que el panadero crea su pan."

Creo que se imaginó que haciendo sus tareas era como el panadero porque dijo:
-"Yo también hago cosas importantes todos los días"

-Le dije algo así, no recuerdo exactamente, me hubiera gustado grabar toda la conversación pero ese niño me descolocó desde el primer momento así que enchufé la grabación en el teléfono a partir de entonces.

-"Sí, recuerda siempre que cada esfuerzo que haces es como un grano de harina en la masa. Con paciencia y trabajo, esos pequeños granos se convierten en pan, igual que tus esfuerzos te ayudarán a crecer y a alcanzar tus sueños." 

Como siempre me gustó madrugar tengo ese hábito como un símbolo del esfuerzo con el que se consigue realizar muchas cosas antes del primer café. 

 

 

-Pablo, para hacer el pan primero necesitamos harina. Aquí tenemos la escena del molino. ¿Sabes cómo funcionaban estos molinos?
-, respondió muy seguro y me explicó.
-El agua hace que esa rueda de vueltas y una piedra aplasta el trigo hasta que se hace harina. Yo tengo en mi casa un nacimiento con molino y mi padre me explicó lo importante que eran estos molinos hasta que se inventaron los motores. Las personas llevaban sacos de trigo al molinero y le vendían la harina al panadero y todos comían el pan caliente muy rico.

Pablo me recordaba mucho mi infancia aunque eso sí, salvando las distancias porque en mis años creo que éramos un poco más inocentes. 
Se acercaba a cada escena y la analizaba con todo detalle y con muchas preguntas. Se fijaba en todo, hasta en los sacos que había en el interior y se aventuraba a decir que habían trabajado muy duro para tener toda esa harina ya molida. Incluso indicó lo importante que era no quedarse sin agua porque entonces todo el pueblo se quedaría sin pan.

-El agua viene de la montaña que hay detrás, indicó, son muy altas y siempre tienen agua. Ese río les daba lo más importante: el pan y el agua. Tenía que ser muy bonito vivir allí porque todo sería muy natural. Las ovejas y todos los animales también podían beber y al lado del río habría mucha hierba para alimentarlos. Seguro que eran muy felices, ¿No te parece?
-, le dije, ¡claro que sí! ...

 

 

Nos acercamos al Nacimiento. Su madre le explica el significado de este momento: el nacimiento del Niño que trajo esperanza al mundo. Pablo se queda en silencio, contemplando la escena con una mezcla de inquietud y alegría. Sabe que aquí reside el verdadero espíritu de la Navidad: amor, esperanza y un nuevo comienzo.
-Así, Pablo, nació el más pobre de entre los pobres y sin embargo nuestro Rey a quien queremos y a quien damos gracias al amanecer por cada nuevo día y antes de ir a dormir por sentir todas sus bendiciones.
-Yo rezo y le pido que me quite esta tos que a veces no me deja dormir. Y me voy a curar muy pronto.

-Seguro que sí Pablo, muy pronto -le dije, eso no es nada y se te ve un chico muy fuerte.

La madre me miró asintiendo con cierta tristeza. Comprendí que había algo más. Los tres nos quedamos en silencio mirando la escena. Los tres pidiendo lo mismo: salud. ¿Hay algo más importante?

 

 

La visita de Pablo y su madre al nacimiento era algo más que un paseo a través de escenas y figuras inanimadas. Era una petición desde la fe y la creencia de que allí encontrarían respuestas y un futuro más cierto. Se hizo un perfecto silencio aunque, a pocos metros, el ayuntamiento tiene dispuesto un escenario. Un grupo de niños cantaban un villancico. Era el mejor fondo para elevar sus oraciones ante el Niño. 

Desde el Belén de la Puerta del Sol, Pablo me recordó la importancia de ver la Navidad con ojos de niño: con asombro, amor y sobre todo con mucha esperanza.
Me despedí de Pablo y de su madre. Él me dio un abrazo y yo le dije,
-Te espero aquí el próximo año a la misma hora, ¿Te parece bien?
-Sí, -sonrió.


Mientras se alejaban por la calle hacia la boca del metro, decidí volver a entrar y acudí de nuevo a la escena del Nacimiento. Pedí por Pablo y recordé a todos los niños que luchan contra una enfermedad y a sus familias. El próximo día 1 de diciembre de 2024 a las 12:00 estaré de nuevo en el Belén de la Puerta del Sol de Madrid, si Dios quiere.

¡Feliz Navidad!

(L.L.)

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