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Al habla con Maite Font, coordinadora del Voluntariado Geriátrico de los Capuchinos en Pamplona

Al habla con Maite Font, coordinadora del Voluntariado Geriátrico de los Capuchinos en Pamplona

Maite nació en Palencia en el seno de una familia numerosa, 9 hermanos, seis chicos y tres chicas. Estudió en el Colegio de las Esclavas del Sagrado Corazón, en Santander e hizo Trabajo Social en la Universidad así como un máster en Gerontología Social.

Su experiencia laboral comenzó en el Estudio de Arquitectura de su padre. Trabajó, entre otros sitios, en la Diputación de Palencia, en el Gabinete del Presidente del Gobierno de Navarra como miembro asesor para temas sociales, en la Sociedad Navarra de Geriatría, etc...
Desde el año 2000 coordina el Voluntariado Geriátrico Franciscano de Pamplona.

Maite, ¿Cómo entras en contacto con los Capuchinos?.
A través del presidente del Voluntariado Geriátrico quien me encarga la realización de un estudio para ver cómo impulsar la actividad voluntaria que, después de 10 años había decaído.
El Voluntariado Geriátrico Franciscano, aunque es una entidad independiente de los Capuchinos, por su origen – fue creado al amparo de la Orden Franciscana Seglar – y por el constante apoyo que recibe de ellos, tiene una fuerte vinculación con la orden. De hecho la sede de la asociación está dentro del Convento de los Capuchinos de San Antonio.

Cuéntanos, ¿Qué trabajo realizas y qué responsabilidades tienes?
El trabajo que realizo es el de dirección-coordinación de todas las acciones necesarias para desarrollar los distintos programas que tiene el Voluntariado Geriátrico. Va desde la valoración de las solicitudes de acompañamiento que llegan, a la asignación del voluntario que prestará los servicios. Incluye así mismo el seguimiento del proceso de ajuste entre asistido y voluntario, la evaluación  de los servicios y la formación de los voluntarios. Así mismo la acogida y formación inicial de los voluntarios y el asesoramiento sobre servicios para mayores y apoyo a la creación de nuevos grupos de voluntariado.
Además asumo la representación institucional y la coordinación tanto con las entidades de las que proceden las peticiones  como las entidades con las que se mantiene acuerdos de colaboración o aportes puntuales de voluntarios.
Otra faceta del trabajo es la propuesta de nuevos servicios o programas en función de las necesidades detectadas. En este apartado está la coordinación y montaje de las Escuelas para Familiares Cuidadores de Mayores Dependientes (espacio formativo para familiares que asumen el cuidado en domicilio de su familiar mayor), las acciones de sensibilización y difusión y cualquier propuesta que se considere interesante para profundizar o impulsar el desarrollo de programas a favor de las personas mayores.

Dentro de tu experiencia laboral y con el saber adquirido por estar en primera línea de campo, en líneas generales… ¿La sociedad es solidaria con los mayores?
Para poder responder a esta cuestión hay que distinguir los mayores activos y autónomos de los dependientes que no solo ya no producen sino que además consumen. La visión de la sociedad con respecto al colectivo de los que globalmente denominamos “mayores”  varía en función de a qué subgrupo nos refiramos. No tienen la misma consideración los mayores jóvenes, recién jubilados que colaboran en el cuidado de los nietos o comparten recursos económicos con sus hijos en estos tiempos de crisis, que los que han alcanzado los 80 comienzan a depender de terceros o los centenarios. Como grupo de edad, los mayores de 65 años son el segmento de población que más crece y dentro de él, los que más lo hacen son los de 80 y más años. Ahora hablar de personas centenarias comienza a ser algo normal cuando hace no muchos años era algo extraordinario.
Este cambio demográfico, conseguido gracias a los avances sociales,  tiene su correlato negativo- una población envejecida,  y por lo tanto un colectivo, cada vez más numeroso, con potencial necesidad de ser atendido en mayor o menor grado – y una preocupación social: la sostenibilidad del sistema de bienestar, la garantía de las pensiones, el incremento en la cuenta de atención a la dependencia, etc.

Esta preocupación que es real y que tiene su base en las proyecciones demográficas y los cambios sociales, está influyendo en la consideración y la respuesta que la sociedad,  en su conjunto, adopta frente a los mayores y sus necesidades. De una manera creciente - y no sé si muy consciente o inducida – estos argumentos van impregnando el discurso y justifican, en valores económicos el  papel decreciente de la responsabilidad colectiva. Los poderes públicos se repliegan a los mínimos exigibles y son las familias las que quedan como responsables de sus mayores cuando llega la dependencia. Tradicionalmente ha sido así y afortunadamente en la mayoría de los casos aún sigue siendo así, pero ahora con notables diferencias: Sin contar con el apoyo del entorno social; con un potencial de posibles cuidadores reducido y una oferta de recursos públicos cada vez más escasa. La diferencia es que antes la vejez y los viejos eran un valor central en las familias y en la comunidad y ahora los colocamos en las periferias.

¿Qué perfil tiene el voluntario?
En nuestra organización las mujeres representan los dos tercios del censo de voluntarios. La mayoría son de edad media, tienen estudios básicos y ofrecen una dedicación de cuatro horas semanales para prestar los servicios como voluntarias. Predominan las amas de casa y jubiladas.
No obstante, en los últimos años se ha producido un incremento de voluntarios varones con formación universitaria y de  jóvenes chicos y chicas estudiantes, y extranjeros asentados en Navarra.

Maite, esta iniciativa es apasionante. ¿Puedes detallarnos los servicios que presta el voluntario?
Tenemos una oficina de coordinación en la que se centralizan las funciones de recepción, valoración, asignación, seguimiento, coordinación y evaluación de los servicios y programas que prestan los voluntarios.
Los servicios van dirigidos a personas mayores que se sienten solas y se prestan  allí donde ellas residen (domicilios, residencias geriátricas o en el periodo de ingreso hospitalario).

Los voluntarios prestan servicios de acompañamiento activo a personas mayores que se sienten solas, están solas, o tienen una red de relaciones humanas muy limitada que hace muy difícil poder tener cubierta la necesidad de afecto y compañía.
La finalidad de los servicios de acompañamiento a los mayores es establecer una relación de amistad que mitigue la soledad, mantenga vinculada a la persona mayor a la sociedad y la realidad en la que vive y ofrezca, a quien no encuentra en su entorno escucha y cariño, alguien que le acepta, le apoya y no le juzga.
Otra variante del servicio va dirigido a apoyar a las familias cuidadoras de mayores dependientes a las que se ofrecen Espacios de respiro – sustitución temporal para que descansen – y también la posibilidad de una formación específica sobre cómo cuidar en la Escuela para Familiares cuidadores de Mayores Dependientes.
Los servicios asistenciales  pueden ser regulares o puntuales. Los regulares tienen una frecuencia de una o dos veces a la semana. Siempre los presta la misma persona voluntaria y, a poder ser, en el día o días fijados previamente.
Para poder dar una respuesta de calidad los voluntarios tienen que estar formados y conocer las características de la vejez, cómo actuar y qué habilidades relacionales deben manejar en su servicio para conseguir el objetivo de la amistad y la confianza. Por ello se ofrece a los voluntarios formación específica a través de diferentes formatos.
Otra faceta es la de sensibilización y divulgación para cubrir el objetivo de mejorar las condiciones de vida de las personas mayores. En este campo se ofrecen servicios de asesoramiento a particulares y a instituciones y se organizan eventos en colaboración con entidades afines y se apoya la creación de nuevas organizaciones de voluntariado.
Por último se aborda la investigación como medio para conocer mejor la realidad en la que intervenimos y las necesidades, cambiantes y crecientes, que la población mayor, objeto de nuestro trabajo requiere.

Y, ¿Qué tipo de necesidades tienen vuestros mayores?
Las personas mayores que acompañamos en el Voluntariado Geriátrico tienen las mismas necesidades que tenemos los seres humanos desde que nacemos: Querer y ser Queridos. Les diferencia de otros que los nuestros no tiene o no encuentran entre los suyos esa posibilidad y una respuesta. En unos casos porque ya no tienen familia o amigos, en otros, porque están lejos y no sólo geográficamente, están afectivamente solos, y lo están, al final de la vida cuando sólo el cariño y el convencimiento de que la vida ha tenido sentido puede mitigar un final que saben está próximo.

A tu juicio, ¿Por qué es tan importante este trabajo?
Porque la necesidad afectiva  y relacional va ligada a la condición de ser humano y llegada la vejez no siempre se encuentra respuesta en las redes familiares o sociales.
Porque con el aumento de la esperanza de vida no solo se ha conseguido vivir más años, también, desgraciadamente, que en los últimos años, para un número cada vez mayor de personas, el vivir lleve aparejado la dependencia, la pérdida de identidad y la soledad.
Porque frente a esa necesidad constante de cariño y comprensión, cuando el deterioro se instaura, cada vez son menos los recursos familiares disponibles y más las dificultades para poder atender la diversidad y complejidad de cuidados, incluidos los afectivos y espirituales.
Porque el cuidado de los mayores debe ser tarea de toda la sociedad y, por lo tanto, atender sus necesidades nos compete a todos. A las instituciones que deberán implementar los servicios y recursos necesarios. A las familias a las que hay que apoyar para que puedan seguir ofreciendo lo que  no puede ser delegado: El del cariño y el recuerdo como soporte. Y, cuando no hay esa red, a los ciudadanos de forma espontánea por vecindad o amistad  o a través de acciones organizadas como son las del  Voluntariado.

Además estamos de celebración. ¿Qué significa haber conseguido cumplir 25 años?
Una gran alegría. 25 años significan muchas personas mayores acompañadas, muchas familias apoyadas, servicios consolidados, un prestigio ganado a fuerza del bien hacer de los voluntarios, una red de relaciones humanas densa y enriquecedora, muchas expectativas y esperanzas satisfechas.
10-¿Qué dirías a quienes nos lean para que se animen a colaborar con el voluntariado? Que la vivencia de la soledad impuesta - la ausencia del otro con el que compartir sentimientos, esperanzas, dudas, recuerdos - es una de las experiencias más dolorosas a las que se enfrenta el ser humano. Y es más dolorosa cuando lo que queda es el final de la vida y ya no puedes, por ti mismo buscar ese interlocutor que te falta.
Que el voluntario lo que hace es dar esa oportunidad de revivir el encuentro entre dos seres humanos: uno que no tiene con quién compartir y el otro que ofrece su tiempo – unas horas semanales – para escuchar, comprender y acompañar. Y que el producto- la amistad – es un valor que enriquece a las dos partes.
Que llegar a la situación de necesitar de los otros para todo o para cubrir alguna necesidad es una posibilidad que tenemos todos en la medida que cumplimos años y a todos nos gustaría no sentirnos solos.

Cuéntanos un sueño… ¿Cómo ves el futuro de este proyecto?
El sueño sería que los voluntarios no fuéramos necesarios porque entre los mayores no hubiera soledad. Pero es un sueño.  La realidad es que por mucho que las familias, las redes sociales, las instituciones públicas, la sociedad en su conjunto, renovaran su compromiso con los más mayores de la comunidad, siempre habrá quien necesite de compañía, a quien le falte ese interlocutor que le mantenga enganchado a la vida.  Por eso es tan importante trabajar para sensibilizar a la comunidad sobre la vejez, y animar, a quienes tienen la posibilidad de hacerlo, para que se sumen a la actividad voluntaria porque con un poco de nuestro tiempo damos sentido al del otro que se siente solo. 

Maite, a buen seguro quien nos lea va a querer participar en este proyecto.
Muchas gracias por tu tiempo y mucho ánimo en esta labor social tan importante para la sociedad.

Quien desee participar en este proyecto puede llamar al teléfono: 948.248966
Voluntariado Geríatrico de los Hermanos Capuchinos en Pamplona

 

Entrevistas:

Al habla con Maite Font, coordinadora del Voluntariado Geriátrico de los Capuchinos en Pamplona José Luis Esteruelas, trabajador social en el Centro San Antonio de Zaragoza Ernesto José Romero, vicario apostólico de Tucupita Jesús Chilán, director del Dispensario Médico-Jurídico San Antonio Juan Carlos Andueza, misionero capuchino en Ecuador Inmaculada Martín, responsable del proyecto Huerto Hermana Tierra Jesús Torrecilla, coordinador de la Escuela Superior de Estudios Franciscanos Valentí Serra de Manresa El capuchino Domingo Fernández Villa nos habla de Jesús de Medinaceli José Fraguas, director de la Escuela Profesional San Francisco de León
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