Ernesto José Romero, vicario apostólico de Tucupita

Ernesto José Romero, vicario apostólico de Tucupita

Mi nombre es Ernesto José Romero Rivas. Nací el 19 de abril de 1960 en un pueblo llamado Machiques, a los pies de la serranía de Perijá, Edo. Zulia, Venezuela.
Pueblo ganadero por excelencia. Y de tierras fértiles para la agricultura.

Mi padre se llamaba Euripides Romero (ya difunto hace 45 años) y mi madre Estílita Rivas, de 87 años.  Soy el último de cinco hermanos más, En total somos seis, tres mujeres y tres hombres. Mi padre trabajaba con un camión convertido en estación de gasolina movil. Transportaba el combustible por todas las fincas ganadera del entorno. Muchas veces le acompañaba, a condición de que se detuviera en los ríos para bañarme y jugar. Siempre me complacía. Otro hermano también le acompañaba pero a condición de que le dejara conducir el camión y en eso no siempre estaba de acuerdo. De todas maneras era fácil convencerlo pues nos quería demasiado.

Mi madre siempre trabajó en los oficios del hogar y en la repostería. No había una repostera mejor y más conocida que mi madre. En muchas ocaciones no tenía que decir que mi madre era Estílita, sino hijo de la señora que hace tortas y eso bastaba para comprender que se trataba de Estílita Rivas. Mi madre siempre fue la más preocupada por nuestros estudios. Mi padre en cambio lo dejaba a nuestra decisión. Mi madre era más insistente: ¡tienen que estudiar! Y todos tuvimos la oportunidad de estudiar gracias a la tenacidad y coraje de mi madre.

En mi caso, la primaria la estudié en diversos colegios pues mi madre estaba convencida que para que saliera bien en mis estudios tenía que buscar, según el grado al que pasaba, la maestra más exigente y "brava". Por eso estudié la primaria en cuatro colegios. Ni modo, en eso mi madre era la que decidía. Por eso tuve tantos compañeros y amigos de estudios que hoy día me saludan y, entre otras cosas, me recuerdan mis travesuras y regaños de las maestras.  Pero las maestras siempre me quisieron mucho. Recuerdo que nunca tuve la suerte de sacarme el regalo que rifaban en las fiestas de fin de curso. Pero la maestra al verme frustrado siempre tenían un regalo para mi. El bachillerato fue una experiencia que siempre recordaré con mucha alegría y agradecimiento a los Hermanos Maristas que llevaban la dirección del Colegio San Pablo en mi pueblo.

Eran cinco religiosos entregados en alma, vida y corazón a nuestra educación, nuestra vida y situaciones familiares, compañeros y verdaderos "padres espirituales" en nuestro camino de fe. Ejemplo de austeridad, rectitud y trabajo constante. Estudié en un ambiente de familia y mucho compañerismo. Jamás supe lo que era una hora libre de clase por la falta de un profesor. Cuando eso pasaba siempre había un Hermano dispuesto para darnos clase de matemáticas, religión y orientación. El deporte era una actividad constante. En los recreos nos peleábamos el turno en las mesas de Ping Pong. Muchos sábados eran de excursión con el Hermano José María García a la Sierra de Perijá a la caza de rocas curiosas y minerales. Gracias queridos Hermanos por su entrega y testimonio de educación con amor. Gracias a mi madre empeñada en mis estudios. Mi madre siempre estuvo atenta a mi educación y recuerdo que en una oportunidad, en unas fiestas de carnaval en mi pueblo, quise pertenecer a un grupo de amigos que se disfrazarían de Hippies. Fue preparando el disfraz con anticipación a escondidas de mi madre pues estaba seguro que no aprobaba tal propuesta. El día señalado, mi madre y hermanos estaban viendo pasar el desfile en el frente de la casa. Ese era el momento para salir disfrazado sin que se diera cuenta. Pero a mi madre no se le pasaba una y me vio. ¿Dónde va Ernesto José? Al desfile de Hippies mamá, contesté. ¿De Hippies?, respondió ella. Pues ni Hippies ni Hapas. Para dentro!!! Recuerdo que en el patio de mi casa me echó agua hasta que me quitó la pintura y destruyó el disfraz. "Todo mi gozo en un pozo". Muchos de aquellos amigos acabaron en la droga. Gracias madre por actuar a tiempo!.

¿Cómo entra en contacto con los Capuchinos?
Cuéntenos como es el origen de su vocación e inicia su vida con la Orden capuchina.

Ciertamente los Hermanos Maristas fueron para mi un testimonio vivo de fe en Dios, Padre y en María, la Buena Madre. La vida y obra de san Marcelino Chapagnat era propuesta como ejemplo de una vida cristiana ejemplar. Sin embargo, nunca me sentí movido a seguir a Jesús según el ejemplo de este auténtico santo. Los Hermanos sabían de todo. Cualquier pregunta era respondida con claridad y extensa explicación. Eran una auténticas bibliotecas humanas. Sabían de cualquier materia. Hoy diríamos que era como entrar en Google y bajar toda clase de información. Yo decía: "jamás podré ser como un Hermano de estos". No llegaría a tanto conocimiento. Eran para mi inalcanzables. Entonces los Hermanos no tenían una propuesta juvenil de su Carisma, como hoy sí lo tienen: "Remar".

Los Padres Capuchinos sí la tenían en la parroquia: "La Jufra" - (Juventud franciscana). Entonces la parroquia Nuestra Señora del Carmen en mi pueblo ofrecía la oportunidad de entrar en el grupo juvenil como camino para madurar en la fe. El P. Santiago Pérez era entonces el párroco y líder indiscutible de la juventud. Un hombre lleno de fe y entusiasmo que trasmitía una vivencia de fe que atraía a todos, niños, jóvenes y adultos. Dinámico, vivaz, alegre y muy humano. Junto con él, en la comunidad parroquial, vivían otros Hermanos que eran unos auténticos testimonio de entrega y fe al servicio de la Iglesia. Mons. Miguel Aurrecoechea, obispo y Vicario Apostólico, P. Santiago Sánchez, Fr. Honorato Morales, Fr. Emiliano de Cantalapiedra, P. Miguel Rojas, P. Gregorio Álvarez y los Misioneros que llegaban de la Misión del Tukuko y Sirapta: P. Romualdo de Renedo, Fr. Mateo y el P. Adolfo de  Villamañán. La sencillez, la alegría y la cercanía fraterna de estos hombre, seguidores de Jesús al estilo de Francisco de Asís, me cautivaron y me ganaron para la Fraternidad Capuchina. Todos me hicieron ver que bastaban el Amor y la Generosidad, lo demás vendría por añadidura.


Desde la Jufra comencé a vivir la aventura de ser cristiano al estilo de Francisco de Asís. Acompañamiento espiritual, reuniones del grupo Jufra, retiros, convivencias, celebraciones litúrgicas, vía crucis  viviente, visita a las comunidades indígenas y enfermos, etc., todo esto me fue llevando al discernimiento vocacional y la posibilidad de ofrecer mi vida al servicio del Evangelio. No fue nada fácil decir sí al Señor. Otros amores, sueños profesionales, etc., me hacían dudar. Pero el Señor tiene sus caminos. En una Convivencia de la Jufra en la Misión del Tukuko el P. Santiago Pérez preparó un encuentro con Jesús Eucaristía y allí me rendí. "Aquí estoy Señor, tu me has llamado". Con muchas preguntas e inquietudes comencé el camino, pero confiado siempre en la mirada del Dios que me hizo saber que soy su hijo y eso alegró mi corazón.


El 02 de octubre de 1982 ingrese en la Orden de Hermanos Capuchinos. Comencé el Postulantado con otros siete compañeros en Caracas, Fraternidad de San Antonio de Macaracuay. A mitad de curso nos mudamos a la nueva casa de La Pastora, barrio popular de Caracas, en cuya iglesia parroquial reposan los restos del P. Plegaria de Barcelona, fraile capuchino venido de España a misionar pero retenido en Caracas funda la Parroquia a la Divina Pastora o Madre del Buen Pastor. Culminé mi Postulantado con cinco compañeros. Inicié el bienio de Filosofía en el Instituto Juan Germán Roscio dirigido por los Jesuitas en el mismo Caracas. A mitad de curso abandoné la Orden. Se me presentaron unas muy buenas posibilidades de estudiar Biología Mariana en cualquier parte del mundo. Mi familia (madre) estaba dispuesta a costear esos estudios con tal de no verme "cura". Y así fue. Regresé a mi pueblo y comencé a realizar las gestiones para comenzar cuanto antes a estudiar. Intenté por Colombia y Estados Unidos. Hice prescripciones y todos ya estaba casi listo cuando el  Hermano Carlos Bazarra me invitó a la ordenación del un fraile en Mérida, Andes venezolanos, y luego una experiencia pastoral misionera en el pueblito de Los Nevados, casi llegando al Pico Bolívar.

Esa experiencia fue decisiva. No volver la vista atrás! Dios me quiere para Capuchino y basta de tonterías. Regresé a la Orden y agradezco infinitamente a Dios y a los hermanos que me recibieron de nuevo con tanta alegría y gozo fraterno que no sentía que había estado fuera. Continué mis estudios filosófico y teológicos en Caracas, estos últimos en el Iter, Instituto de teología para Religiosos. Entre la filosofía y la teología hice mi noviciado con otros tres compañeros, entre ellos nuestro actual Custodio, Hno. Ramón Morillo, en el barrio La Pastora de Caracas. Mi Maestro fue el Hno. Adrián Setién, que en paz descanse y Vice maestro el Hno. Carlos Bazarra. No me cansaré nunca de darle gracias a Dios por tan hermosa experiencia. Allí aprendí a conocerme y amarme y amar a mis hermanos. Me guiaron a madurar en la fe, en la vivencia de la fraternidad y en el amor a Dios y a la Orden. En esto último se empeñó nuestro maestro. Conociendo a nuestros hermanos santos aprendimos a valorar y apreciar este hermoso y gran carisma que Dios ha regalado a su Iglesia. Francisco de Asís re cada día mas especial y un tesoro del descubríamos siempre algo nuevo y sorprendente. Gracias a Dios por mi noviciado. Hice mis primeros votos el 11 de septiembre de 1986, en la iglesia La Chiquinquirá, en Caracas. Inicié la teología en el Iter y culminé en 1990. Hice mis votos perpetuos con el hermano Ramón Morillo, nuestro actual Custodio ese mismo año en la iglesia Nuestra Señora de La Merced, en Caracas y después de culminar mis estudios teológicos, fue destinado a la Fraternidad de Tucupita!!!

¿Qué servicios ha desarrollado con los Capuchinos?

Dos años estuve en esta última Fraternidad pues fue destinado a prepararme para ayudad en la Formación Inicial de nuestros estudiantes. Fue a Roma a un "curso integra tuvo" para formadores capuchinos dirigidos por Fr. Bernabé Sagastume, fraile capuchino actualmente obispo en Guatemala. Una experiencia extraordinaria de fraternidad universal y de saudíes franciscano-capuchinos en profundidad. Después de culminar estos estudios, no estaba previsto pero así fue, me quedé en Roma para comenzar estudios de licenciatura en Catequética y Pastoral Juvenil, en la Pontificia Universidad Salesiana. Obtuve la Licenciatura y regresé a Venezuela en el año 1996. Yo iba con la ilusión de ir a Tucupita y poner en práctica todos los conocimientos al servicio de nuestra parroquia pero......la Formación Inicial me esperaba y comencé a trabajar con los jóvenes Posnovicios hasta el año 1998. Ese año regresé a Tucupita. En el Capítulo de la entonces Viceprovincia fui elegido Consejero por la zona y había que residir en la misma zona (no hubo trampas jejejejeeje). 

En el año 2005 regresé de nuevo a Caracas para ocuparme del Posnoviciado y la Fraternidad de La Merced. Sea por amor a Dios! En todos estos años estuve sirviendo también como Consejero en varios trienios y en año 2008 y luego en el año 2011 fue llamado por los hermanos a servirles como Viceprovincial, los últimos meses del 2014 como Custodio, nueva realidad de nuestra jurisdicción en Venezuela según nuestras nuevas Constituciones del año 2012. Servirle. Los hermanos como Viceprovincial fue un verdadero placer. Lo disfruté realmente. Desde el principio fui consciente que mi papel no era el de Dios, sino un simple y frágil hermano que estaba llamado a animar y acompañar las ilusiones y sueños, las penas y las angustias de mis hermanos. A Dios doy infinitas gracias por esta experiencia. En otras tierras dirían fue una gozada. El 30 de julio, 60 aniversario de la creación del Vicariato Apostólico de Tucupita, regresé a esta tierra del agua, el Delta Amacuro, Vicariato Apostólico de Tucupita. La misión encomendada: guardián, ecónomo, y párroco.

Llega a ser nombrado vicario apostólico de Tucupita.
¿Cómo recibió esta noticia?

Dios no exige nunca nada que no puedas dar. ¡Ánimo y sin miedo! Pero el 07 de abril a las 3'30 p.m. si me temblaron las piernas cuando el señor Nuncio, en Venezuela, me llamó para informarme que el Papa Francisco me encomendaba la tarea de ser el Vicario Apostólico de Tucupita. Después de unos minutos de silencio y palabras de felicitaciones y aliento del señor Nuncio, con Francisco, el menor de Asís, respondí afirmativamente a la confianza dada a este servidor buscado también en el fin Este de Venezuela.

¿En qué consiste este nombramiento?
¿Qué servicios tiene que desarrollar ahora?

 
Ser nombrado Vicario Apostólico consiste en acompañar, animar y fortalecer a una porción del Pueblo de Dios a seguir madurando y creciendo en el don de la fe recibida. Una fe robusta que haga acontecer la Iglesia, sacramento de salvación, signo de comunión fraterna. Una "Iglesia en salida", misionera, diría el Papa Francisco. Una  Iglesia adulta que se exprese en un compromiso por la construcción de Reino de Dios y su justicia. En definitiva una Iglesia diocesana. Este es el gran desafío. Pasar de Ser un Vicariato - creado ya hace mas de sesenta años, sembrado con tanto sacrificios y entrega heroica de la alegría del Evangelio por los frailes capuchinos, las Hermanas Terciarias Capuchinas y, en estos últimos treinta años, por los Padres Claretianos, Hermanos Maristas, Misioneras de Acción Parroquial, Misioneros y Misioneras de la Consolata, un sacerdote secular y tantos catequistas y laicos comprometidos - a una Diócesis capaz de responder a los retos y expectativas de un pueblo que crece cada día más pero que hoy no es posible atenderlo pastoralmente.

¿Cómo es la situación actual de la zona en la que presta este servicio?
 
El Vicariato comprende a todo el Edo. Delta AMACURO que posee una superficie de 40.200 km2, que representa el 4,39% del territorio nacional. Se divide en tres grandes áreas: Delta superior (o Alto), el Delta medio y el Delta inferior (o Bajo); cada una con diferentes características naturales que determinan la distribución de la flora y fauna. La mayor parte de la región esta ocupada por el vasto delta del Orinoco en el que se encuentran numerosas islas formadas por depósitos aluviales y separados entre sí por varios ríos y caños. La región cubierta por una espesa capa de vegetación habitada por miles de indios guaraos y en tierra firme por criollos de descendencia europea, árabe y africana.

La población es de 171.584 habitantes según el último censo de 2011, de los cuales 41.543 son indígenas de la etnia Guarao, el segundo grupo étnico más numeroso en Venezuela. El estado tiene cuatro municipio sucre: Pedernales, Antoni Díaz, Tucupita (capital del estado) y Casacoima. Los primeros dos son de mayoría indígena, mientras los últimos dos, de mayoría criollos y minoría indígena.
Las actividades de evangelización y promoción humana en este territorio comienzan en el año 1925 con la llegada de los Misioneros Capuchinos que hacen contacto con el pueblo guarao con el propósito de evangelizarlos y elevar su nivel de vida. Esto se hizo por medio de actividades pastorales,me desarrollo y de formación/capacitación humana y cristiana sobre todo a través de los internados de donde han salido profesionales en diversos campos que hoy en día sirven a su propio pueblo. Desde hace poco mas de diez años se cerraron los internados debido a la escasez de personal capacitado y falta de apoyo gubernamental estatal y nacional.

El Vicariato se divide en cuatro parroquias eclesiásticas. San José en el Municipio Tucupita que incluye también al Municipio Pedernales. Divina Pastora y San Francisco de Guayo en el Municipio Antonio Díaz, y la parroquia Nuestra Señor del Carmen en el Municipio Casacoima.
En estos últimos años, se ha visto un aumento en actividades pastorales con la participación de muchos laicos. Debido a este despertar misionero,  se ve la necesidad de formación y capacitación pastoral y misionera para responder adecuadamente a las exigencias y desafíos modernos. Esta necesidad se siente también de una manera especial en la población indígena guarao que busca vivir el mensaje cristiano sin dejar de ser al mismo tiempo, auténticos indígenas que reconocen y valorizan sus ritos, lenguajes y simbolismo se presentes en su cultura.

En el Vicariato actualmente el número de sacerdotes, religiosos y religiosas ha venido disminuyendo en los últimos años. Somos ocho sacerdotes religiosos y un secular. Seis hermanos religiosos y y nueve hermanas religiosas. Además, por supuestos como dijimos antes, un gran número de catequistas y laicos líderes comprometidos en las tareas pastorales.

¿A qué se debe la situación actual de Venezuela?

En el estado, el oficialismo domina el escenario político más que todo por intereses económicos. Como en todo el país,  vive una polarización política por la cual existe una exclusión de la población opositora de los cargos políticos favoreciendo mas que todo a los simpatizantes del oficialismo. Debido a la escasez de empresas privadas y medios alternativos de empleo el gobierno se ha vuelto el principal contratante de la población deltana que para mantenerse en la "nómina", se ve obligado a apoyar el partido político en el poder.

En el estado la relación Iglesia-Estado, sigue siendo buena y respetuosa porque la mayoría de los políticos se consideran católicos, pero como en el resto del país, se ha retirado casi toda colaboración económica que venia del gobierno.
La situación de la población indígena merece una mención especial porque aunque no excluida totalmente de la dinámica estadal, se observa un tipo de exclusión, producto de la ausencia de políticas orientadas a la especificidad del área rural que representa el Delta. De ella se derriba una exclusión por sus condiciones geográficas, sus distancias y dinámica rurales propias, haciendo que cualquier proyecto de desarrollo productivo local sea de difícil ejecución. 
 
¿Qué le gustaría decir a quien lea estas respuestas?

La tarea principal de la Iglesia es la evangelización de los pueblos, siempre fiel al mandato misionero de Jesucristo de ir y hacer discípulos. Hoy más que nunca la Iglesia está llamada a seguir comunicando el mensaje de salvífico, utilizando todos los recurso posibles. Pero sobre todo a animar a hombres y mujeres a corresponder a la gracia recibida en el bautismo. Hoy es urgente, de vital necesidad, en el Vicariato, despertar la conciencia misionera en los laicos que trabajen en la evangelización y conformación de comunidades eclesiales.

Hoy no contamos con el recurso humano necesario para crear "centros de evangelización" o comunidades parroquiales que lleven adelante la tarea de hacer discípulos de Cristo. No contamos con sacerdotes nativos, por supuesto no hay seminaristas del Vicariato, que construyan estas comunidades vivas donde se viva y anuncie a Jesucristo. Por lo tanto, necesitamos mucho trabajar en la pastoral juvenil y vocacional que despierte la pasión por seguir a Jesus y comprometerse con Él. Ojalá algún sacerdote o comunidad religiosa que lea estas líneas se entusiasme a venir, aunque sea un tiempo, a vivir en el Vicariato y ofrecer su ayuda a tal fin. La gente es sencilla y cordial. Siempre dispuesta a las relaciones fraternas. Con un gran sentido de su fe cristiana capaz de entregarse sin reservas y muy solidaria. "Ánimo, no tengan miedo".

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